5 jul, 2010

Escrito por Gabi Caccia en Artículos, Destacado | 0 comentarios

¿Cómo las emociones influyen en nuestro comportamiento?

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Las emociones son un regalo precioso que todos tenemos, estas se expresan visiblemente en nuestro cuerpo físico. Generalmente Las emociones provienen de los pensamientos que tenemos guardados en nuestra memoria los cuales muchas veces verbalizamos; es decir, los convertimos en palabras. Las palabras son los símbolos que utilizamos para comunicarnos.
La mayoría de las veces no verbalizamos los pensamientos que pasan por nuestra mente por el miedo a ser juzgados. Cabe mencionar que también el pensarlos, es suficiente para que altere nuestro comportamiento.

Cuándo me refiero que son un regalo y que el cuerpo expresa lo que siente quiero decir que el cuerpo va a amplificar de una manera u otra todo lo que percibe, las emociones no son ni buenas ni malas, simplemente son.

Lo que sucede con el paso del tiempo y la repetición, de un pensamiento que altera la emoción y esta a su vez el comportamiento es que se hace un hábito, es decir, una reacción. Por eso, es que podemos ver que muchas veces actuamos de maneras diferentes unos y otros en circunstancias similares, ya que la vivencia que se experimenta es personal.

Un ejemplo claro es ver las reacciones de las personas en un juego fútbol.

Veamos, grados de emoción:

  1. Una persona va a ver un partido, no tiene mayor importancia quien juega, quien gane o pierda, le da lo mismo, se divierte, pasa un grato momento al terminar se levanta y se va, su vida continúa en armonía.
  2. La persona va a ver un partido, tiene un equipo favorito, se divierte, lo disfruta, si gana o pierde su equipo no le afecta en su estado emocional, por consecuencia tampoco se altera su comportamiento, termina de ver el partido y su vida continúa en paz.
  3. La persona va a ver el partido, tiene un equipo favorito se divierte, grita, hecha porras, cantar y al terminar el partido la vida sigue sin alteración, aunque su equipo haya perdido.
  4. La persona va a ver el partido se pone la camiseta de su equipo favorito, se divierte, grita, hecha porras, canta y al terminar el partido se quita la camiseta de su equipo favorito, la vida sigue sin alteración, aunque su equipo haya perdido.
  5. La persona va a ver el partido se pone la camiseta de su equipo favorito, se divierte, grita, hecha porras, se enoja, insulta al árbitro y a los contrarios, si su equipo pierde se deprime, y al terminar el partido sigue frustrado, enojado, altera su comportamiento a tal grado que se emborracha, o se droga, no va a trabajar, le hecha la culpa de sus problemas y malestar al equipo por haber perdido, su comportamiento es visiblemente alterado.

Pongo el ejemplo del fútbol porque alguna vez escuche a mi gran amigo Miguel Ruiz Jr. (hijo de mi amigo y maestro Don Miguel Ruiz, autor del libro Los Cuatro Acuerdos) decir cómo es que las EMOCIONES ATRAPAN y CONTROLAN la vida de las personas alterando de una manera su vida.

Cada pensamiento es producto de la información o del conocimiento que tenemos del mundo en que vivimos, del lugar, la religión que practicamos, nuestra estructura sociocultural y de quienes creemos que somos, nuestras habilidades y creencias.

Vivimos mundos interpretativos y nuestro mundo personal es verdad para nosotros, pero no quiere decir que es verdad para los demás, en otras palabras “Nuestro mapa no es el territorio”

¿Cómo se adquiere este sistema de pensamiento?
Cuándo somos muy pequeños, las personas más cercanas a nosotros son la influencia más importante. En primer lugar, la familia, como núcleo, es el contacto directo prioritario. Ésta encierra los acuerdos o costumbres establecidos desde generaciones, atravesando a los padres, abuelos, hermanos, tíos y parientes en general. Posteriormente, la religión, cualquiera que sea y la sociedad, la cual implica a todas las personas con las que tenemos contacto a lo largo de la vida.(escuela, grupo social, grupo de juego, vecinos, pareja, etc.). Ya que todos los seres humanos hemos sido educados individualmente bajo un sistema muy específico de pensamiento, deseamos defender a toda costa y de cualquier manera, nuestro punto de vista como si fuera lo único que existiera. Y esto es así porque ese sistema de pensamiento es lo que conocemos, y muchas veces pagamos un precio muy alto por esta defensa, lo cual se refleja en la salud y paz personal.

Por supuesto que por ningún motivo es necesario que estemos de acuerdo con todos y con todo, para nada es así; sencillamente, se trata de respetar el punto de vista de otros seres humanos, educados bajo otro concepto, cultura, religión, escala de valores, etcétera, que quizá sean muy diferentes a los nuestros.

¡Pasen los siglos, el comportamiento humano es el mismo!

Si queremos vivir en más armonía, siento y considero importante prestar más atención en nuestras EMOCIONES y PENSAMIENTOS.

Conocer como REACCIONAMOS ante las circunstancias cotidianas es vital si se desea vivir en amor y construir relaciones más afectivas.
Todos, me incluyo, tenemos heridas emocionales sin sanar, es una tarea día a día para la construcción de “el cielo en la tierra

Te invito a cuestionarte de manera personal:
¿En qué grado me encuentro? ¿Qué estoy haciendo para mi paz interior? ¿Tengo la tendencia a deprimirme y perder el control de mi comportamiento frecuentemente, algunas veces o casi siempre?

Creo que valdría mucho el preguntarnos ¿Cómo es que estoy yo? y resolver de manera personal sin involucrar, culpar, justificar y juzgar a otros.

Reitero que “las emociones son un regalo precioso cuando se han transformado en sentimientos del corazón

Te invito a participar en el taller “Tú abres la puerta de la felicidad”, en donde analizamos este y otros temas más ampliamente.

Con todo mi amor, Gabi Caccia.

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